Misterio a la orden.

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Murder she baked (A Chocolate Chip Cookie Mystery)

¡Hola mis queridos lectores del blog! Hoy es miércoles y esta vez les traigo una reseña de una película que encontré rondando por Netflix, pero creo que es de Hallmark movies and Mysteries. Murder She baked se llama y la primera es “A Chocolate chip  coockie mystery” Está basada en los casos de la detective literaria Hannah Swensen, una pastelera que investiga asesinatos en su pueblito bien norteamericano, escrita en las novelas de Joanne Fluke

Lo primero que me gustó es que Hannah y yo somos lo que los americanos llaman “Sleuths” esto es, ni más ni menos que detectives amateur, nada de insignias, nada de estudio, somos amateurs pero resolvemos crímenes.

Me encanta que el título de la serie se parezca a esa otra serie sobre la que escribiré… Murder she Wrote. Que también era sobre una detective amateur, en este caso, una escritora de policiales.

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Alison Sweeney es Hannah, la dueña de la única pastelería del pueblo que tiene un don que a mi me gustaría tener: Sabe hornear los mejores dulces y siempre sabe que postre le cabe a cada cliente (A mi todos menos flan y gelatina, que no deberían ni ser postres…) Un dia su amigo repartidor es asesinado y así se dispara todo el misterio que desarrolla el telefilm.

Realmente me encantó, tanto que conseguí el audiolibro de Joanne Fluke y lo estoy escuchando mientras hablamos. Es ligero y por la mitad tiene la receta de las galletitas de chocolate que la verdad me gustaría intentar probar.

Ya lo saben, si quieren un shock de azúcar y crímenes están más que invitados a ver este telefilm.

Se despide Mysterygirl.

El misterio corre por mis venas y este es solo el comienzo.

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Capítulo 3 – Fotografías misteriosas.

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La tarde había llegado rápidamente. Cass se había ido a su casa con un montón de ideas en la cabeza y planes. Cientos de planes. Miró su blog  en el celular y se dio cuenta que tenía cien lecturas. Nada mal. Emiliano había llegado poco después de las dos de la tarde y estaba pesado con el asunto de violeta con frases como “necesitas reconciliarte con Violeta”, “Para soltar hay que perdonar” y Cass pensaba que nada más le faltaba el slogan “Ama al universo, libera tu alma del resentimiento.”  Al encontrarse con los frios ojos de su amiga lanzándole una mirada viperina se detuvo.

Salieron a caminar y de pronto la detective de cabellos rosados reconoció que estában cerca del laboratorio fotográfico adonde Mónica Mastronardi había encargado sus copias de las fotografías, era una pista que no podía dejar pasar.

Sus manos temblaban un poco, estaba nerviosa. Una sensación de cosquilleo en la base de su cráneo la mantenía en estado de alerta. “Calmate Cass” se dijo a mi misma. A último momento se había librado de Emiliano quien quería ir a la librería a comprar un nuevo libro de Neil Gaiman. Su amigo se enojó, le tiró de las mangas y le arrastró media acera consigo pero no consiguió convencerle que le acompañara. Finalmente se fue solo, sospechando de alguna treta por parte de su amiga. Cassandra tenía el recibo por las fotos en su mochila y le pesaba como quien carga una bomba.

Estaba en camino al laboratorio fotográfico cuando se vió presenciando una de esas escenas que no deseas ver en tu vida: a su padre con su nueva conquista. Una joven que recién dejó la adolescencia: rubia, alta, del tipo “modelo de catálogo”. ¿Cómo se esconde una joven de un metro setenta con cabellos rosa en medio de la nada misma? Atrás de un árbol por supuesto. Por un segundo Cassandra había pensado en enfrentarle y montarle una escena pero luego pensó en su madre. Milena no se merecía esa clase de escena “¿Será esto la madurez?” Se preguntó algo sorprendida, pero en el fondo sabia que no. No lo era. Sabía que era casi imposible que su padre no le hubiera visto venir por la calle y sin embargo ahí estaban los dos haciéndose  los idiotas. ¡Vaya familia feliz! Nuestra heroína  sentía la ira invadir su alma y  definitivamente, Cassandra no actuaba bien cuando la ira le manejaba. Dio un puñetazo al tronco del árbol y descargó su furia en una actitud visceral e inesperada. Cuando era más pequeña había tomado lesiones de Kung Fu pero luego las abandonó porque su maestro la consideraba demasiado temperamental y básicamente le dio un discurso a su madre del estilo Star wars, de que dejaba que el lado oscuro la llevara muy fácilmente y el no podía enseñarle a una niña tan irascible. A su  favor Cass tenía para retrucar que solo había golpeado a Diego, un niñato asqueroso y su compañero, porque la intentó manosear mientras practicaban. Milena entendió o al menos asintió a la explicación  de su hija sin enojarse. Ahora Cass tenía los nudillos adoloridos. Miré su mano como si no le perteneciera y la guardó en su bolsillo, herida como estaba. Su padre había desaparecido. Pero el dolor palpitaba en su ser.

El negocio de fotografías parecía estancado en los años ochenta pero habían colgado unos carteles de que hacían impresiones digitales. “¡Que novedoso!”  se dijo riendo y tratando de apartar los nubarrones de su mente.  De algún modo imaginaba a Mastronardi encajando en este lugar. Entró en la tienda y se encontró a un hombre añoso. Sus cabellos estaban blanquecinos y sus ojos eran de un profundo color celeste.

—Hola, si tengo una copia de una fotografía en un pendrive y me gustaría imprimirla mas o menos en aquel tamaño. — dijo señalando un cuadro como de unos cuarenta centímetros de ancho.

—Hay que ver si la imagen no se pixela. Podríamos colocarla en la ampliadora y hacerlo a la vieja usanza. — Respondió cordialmente el anciano. — Mira querida, que una impresión así cuesta mucho dinero. Unos $350 pesos.

—Oh—pensó Cass tratando de recordar cuanto dinero tenía en su mochila— Creo que puedo pagarlo, siempre que no se pixele, por favor. Ah, además tengo que retirar un encargo — Actuó haciéndose la distraída y sacó el boleto del bolsillo delantero de su mochila.  El vendedor lo contempló y Cass se dio cuenta que su plan estaba por hacer agua.

—Esto es de Mónica. — Respondió el venderdor reconociendo el boleto de las fotografías.

—Si exacto, ella vino  a hacer el pedido por mi, pero ya que estaba en camino y tenía que imprimir la copia de mi fotografía pensé ¿Por qué no lo retiro yo? Ya sabe matando dos pájaros de un tiro. —El vendedor la escudriñó con sus ojos celestes y pensó que vería detrás de su mentira pero en cambio dijo:

—Fue un encargo extraño porque no revelamos rollos hace un buen tiempo. Pensé que la máquina no me iba a andar, los líquidos y todo pero lo logramos.

—Si es mi abuela, que usted sabe no tiene la última máquina. —Respondió en seguida preocupándome si no estaría hablando de más. Las mentiras hay que mantenerlas simples, sino uno se enreda y luego es sorprendido. El vendedor se fue a buscar el encargo y regresó con un sobre con copias normales de diez por quince. La miró como si quisiera algo y ella le observó ansiosa sin entenderle.

—¿El pendrive? — Le dijo finalmente enarcando una ceja.

—Oh si, por supuesto. —Dijo Cass olvidándose de lo que había preguntado. Buscó en su mochila y sacó su pendrive de Sailor Chibi moon. El dueño de la casa de fotografía lo miró curioso y dijo :

—¿El cabello rosa es una coincidencia no?

—Definitivamente no. —contestó la joven detective con su sonrisa ladeada.

—Ya me parecía. — Ese pendrive se lo había regalado Emiliano para su cumpleaños y lo amaba. Era importado de Japón y él sabía que Cass era una tonta por todo lo relacionado con Sailor Moon. Emiliano conseguía todo tipo de cosas geniales en sus tiendas de comics y eso le encantaba. Ahora se sentía un poco culpable de dejarlo solo pero ya habría tiempo de disculparse. Mientras tanto el anciano colocó el pendrive en la máquina y sonrió al contemplar la foto en la pantalla.

—Es un excelente trabajo de colorización de imagen.  Aunque la base con la cual trabajaron ya era excelente. Una muy buena fotografía de cuando se molestaban en ir a sacarse una foto. Nada de selfies de celular.

—Gracias, la coloree yo misma.

—Muy buen trabajo querida, tienes mano para ello. No se va a pixelar la escaneaste a 300 dpi y tu scanner es bueno. — A Cassandra le resultaba gracioso oir términos tan tecnológicos de un hombre de su edad pero sin dudas era un aficionado a la fotografía y sabía de lo que hablaba.

Esperó por su impresión y luego penso que no podría llevarla caminado, se doblaría. Decidió entonces con dolor que si iba a gastar, entonces le convenía gastar un poco más e invertir en un marco.

—¿El marco que señalé está a la venta? — Preguntó con curiosidad.

—Si y por tu compra te puedo hacer un diez por ciento de descuento. — Lo miró con una sonrisa y esperó a que lentamente bajara el marco de la estantería.

Con paciencia armó el cuadro de su abuela y cuando estuvo armado pudo contemplar que era un excelente regalo para su mamá. Con esto definitivamente pondría un poco de paños fríos a la relación. Una puntada de dolor en su mano le recordó el triste espectáculo de su padre. ¡No señor! No iba a llorar por él. Su mamá no debía llorar por él tampoco.

—¿Me lo envolvería para regalo? — Fue lo último que le dijo al empleado antes de abonar la suma y retirarse junto a las copias de Mastronardi que ardían en el bolsillo delantero de su mochila.

 

Cuando regresó a casa, su mamá estaba en la cocina intentando ser una buena cocinera. El enano estaba en su cuarto haciendo los deberes. No podía culparlo, él se esforzaba por ser el buen hijo y la dejaba a Cass en un lugar complicado. Tomó su paquete y lo colocó en la mesa ratona.  Saltando como era su costumbre, siempre a los tumbos, fue a buscar a su mamá. Milena se sorprendió de que la tomara por los hombros y la arrastrara literalmente al comedor.

—¡Feliz día de la madre enojada! — Dijo aplaudiendo y señalando el gran paquete en la mesa. Milena la miró con desconfianza enarcando una ceja y frunciendo la boca.

—¿Un soborno? — Dijo con el gesto de desconfianza en el rostro. Sus cabellos estaban desordenadamente abrochados en un moño y caían despeinados con trazos de harina. Su rubio estaba más ceniciento que de costumbre y sus ojos denostaban cansancio.

—Puede ser. Un regalo por soportarme todavía. — Admitió la muchachita guiñando un ojo. Ella observó su mano amoratada y enseguida se preocupó.

—Ha no es nada me golpe con una pared cuando detenía la bicicleta. Fue mi mano contra la pared. — Miró como sin creerle pero finalmente dijo:

—Ten más cuidado.  Eres un tanto atropellada ya no sé cómo decirte que seas un poco mas delicada.

—Regalo… ¡a ver si lo abrimos de una vez! — refunfuñó Cass cruzándose de brazos e insistiendo con los pies. Su mamá se emocionó al ver el paquete envuelto en papel metálico de estrellas. Lo rompió como era su costumbre y  se congeló de la sorpresa al ver la foto. Pasó su mano por el retrato y luego lo apretó contra su pecho.

—Hay Cass… hija ¡que belleza! ¡Gracias! Lo colgaremos sobre la chimenea con las otras fotos de la familia. — Dijo levantándose  y enjugándose las lágrimas. —Me gusta es como si su mirada nos guiara de alguna manera. Los colores son hermosos. Me encanta su cabellera rubia cobriza, era exacta. Bueno quizás un poco menos rojiza. — Dijo luego de colocarla sobre la chimenea. Se acercó e inesperadamente abrazó a su hija muy fuerte. —¿Sabes que te quiero no? No voy a decir que nuestra relación sea fácil, ni que a veces no quisiera matarte,  pero me preocupo por ti y a veces no te entiendo en lo más mínimo. Mentira que los padres siempre saben lo que es bueno para sus hijos. Yo luchaba contigo para que te pusieras el maldito tutú y el vestido de Bella. Pero tú querías  ser  Robin Hood en vez de princesa para poder llevar arco y flecha y correr en el bosque en Palermo. A veces te veo y temo que un día no nos entendamos más.  Pero otros días me sorprendes y eres divina. Te quiero bebé y siempre lo haré, aunque seas un dolor de cabeza la mayoría de las veces. —Milena la dejó muda. Cass no es de las chicas de las que se avergüenzan que sus madres las quieran y lo digan pero todo el discurso la dejó pasmada. Ella sabía que su madre tenía sus ideales de “hijas perfectas” y que ella le salía un pelotazo en contra la mayoría de las veces pero  ahí estaba presente, hablando de corazón a corazón y por eso la quería.

—¡Yo también te quiero aunque nos matemos mutuamente, ma! — rió como una tonta y se apartó de sus brazos.  Ahí bajo la mirada del retrato de mi abuela. Parecía que sus ojos transparentes las seguían a donde fueran, como un ángel de la guarda. Fue entonces cuando recordó las fotos de Mastronardi. Su pista candente en la mochila.

—Te dejo volver a tu centro de experimentación culinaria…— bromeó con ella y Milena mirándola muy seriamente, dijo.

—Ríete, pero hay malfatti para la cena. Malfatti de espinaca. — Un sentimiento de horror se apoderó de Cass. Milena y pastas caseras… eso era peligroso para la salud pública. La adolescente hizo una mueca de horror mezclada con asco y su madre rio.

—¿No tienes tareas que hacer? Anda ya no me molestes en mi proceso culinario. — Asintió y subió directo a mi cuarto adonde por suerte, la puerta había sido reinstalada.

Cassandra se  sentó en su cama y contempló el sobre que el hombre de la casa de fotografía le había entregado. Era amarillo y rojo, decía “15 copias de 10 por 15, más negativos”, todo escrito  en lapicera azul. Lo abrió rápidamente y suspirando. “Norah Dune no dudaría, un vistazo y si son importantes se la envío a la policía.” Se dijo la muchacha para consolarse, sin detenerse a pensar en su impaciencia.

Las fotos eran extrañamente familiares. No por conocidas, sino por familiares como de familia. Había una serie de fotos retratando a un bebé regordete vestido de marinerito con un sombrerito blanco rematado con un pompón rojo.  El nene le arrebató una sonrisa. Cass odiaba a los “mocosos” pero este era encantador. El siguiente era el retrato de una mujer adulta, de unos cincuenta años, en una especie de fondo. Había una parra a su izquierda. Ella vestía con una mantilla negra con flores bordadas, una camisa rigurosa blanca con un enorme broche de amatistas y hojas de hiedra. Tenía el cabello peinado hacia atrás y el rictus serio. No era la clase de persona a la que uno le pediría “una sonrisa para la cámara”. La siguientes fotos eran del lugar y de más personas reunidas. Realmente no podía sacar una pista de nada,al menos no comprendía el significado de las fotografías, hasta que en una de las fotos le pareció ver un calendario colgado de una pared.

Tomó la lupa que se había apoderado del bolso de detective de la abuela Norah. Cassandra la había tomado como pieza decorativa sin saber que la usaría tan pronto. Puso la lente sobre la foto y leyó una fecha “1984”. Así le calculaba que el bebé de la foto tendría unos treinta y dos o treinta y tres años. La mujer probablemente estaría muerta y también muchas de las personas ancianas que aparecían en las fotos. ¿Cuál sería el significado de todo esto? Se rascó la cabeza en señal de disgusto.

Siguiendo los consejos de su abuela anotó en su cuaderno de “pistas” y diario de casos la siguiente frase

“Profesora de historia asesinada. Móvil: desconocido. Pista 1: nota para un encuentro ¿era de ella o para ella?  Pista 2: fotos de hace treinta y dos años.”

Cerró su cuaderno y su estómago rugía hambriento, pero al mismo tiempo temía el resultado de la receta de su mamá. De pronto alguien golpeó a su puerta, era Milena.

—¿Por qué no me contaste lo de tu profesora? ¡Me tuve que enterar por la madre de Violeta! ¿Y cómo que no se hablan ustedes dos?

Cass rodó los ojos al cielo. Violeta no se lo haría nada fácil, evidentemente. Lo importante era tranquilizar a su madre y ocultar su creciente interés por el caso. Trató de disuadirla, de decirle que no le había afectado, que no necesitaba  hablar al respecto. Pero ella le abrazó como si tuviera diez años y diciendo:

—Mi niña. Que horror. No reprimas si te sientes triste o confundida la vida es así de imprevisible. Hoy estamos y mañana no.

En su fuero interno, Cass sabía que Mónica Mastronardi no pensaba fenecer el día de la fecha.  La mano de alguien había acortado su ya extensa vida. Pero ¿Quién era realmente Mónica?  Solamente investigando obtendría las respuestas necesarias y ya sabía cuál sería su siguiente paso.

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Los casos de Mysterygirl.

Resolución del caso # 2 – El caso del frappe tóxico.

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¿Se acuerdan de Havanna y Starbucks? Yo les recuerdo, son dos chicas que aman las cafeterías, pero particularmente una en avenida Las heras. Havanna venía de correr y Starbucks estaba leyendo A todos los chicos de los que me enamoré de vuelta para ver la película en Netflix.

Starbucks me llamó descompuesta y las cosas se pusieron un poco funestas para ella porque se terminó agarrando una especie de infección estomacal que la tuvo dos semanas descompuesta y a dieta. Ahora está bien y contenta que perdió cinco kilos…¡Adolescentes superficiales que piensan que ser delgada es todo en la vida! La cuestión es que me había pagado para obtener respuestas y lo que obtuve no la tranquilizó.
El café frio que ambas chicas habían tomado era el mismo. Havanna lo tomó en uno o dos tragos mientras que Starbucks se tomó su tiempo. ¿Entonces? ¿Fue otra cosa lo que provocó el malestar estomacal? Era muy probable excepto que por una investigación, una chica, la barista X me enteré de que en el café hubieron varias quejas de personas que tomaron bebidas frías, casualmente.
La barista X me dio la respuesta a riesgo de perder su trabajo. La respuesta era obvia para ese momento pero… el hielo, señoras y señores. O mejor dicho: pequeños cuadrados de agua sucia.
No se fehacientemente si el agua no sería potable, (puede ocurrir que cargaran con agua del grifo equivocado) o si la máquina estaría mal lavada pero si sé que fue el hielo. Havanna se bebió su café frio antes de que el hielo llegara a derretirse del todo, en consecuencia, no tomó café contaminado como le ocurrió a Starbucks. Es cierto que el frio no es un buen amigo de las bacterias, por lo que los casos podrían haber sido más pero al dejar que la bebida se derritiera y llegara a temperatura ambiente, sus bacterias eran mayores en concentración. Plus Havanna es la persona más saludable del planeta que vive con suplementos dietarios y refuerzos de todo.
Cuando le conté las confesiones de la barista X a Starbucks casi se muere, pero no tanto como para alejarse de los cafés. Los vicios son más grandes que nada y por mas que se lo aconseje, según ella: “el sabor del grano recién molido no se compara con mi cafetera Mysterygirl.” Espero que se acostumbre a irse cagando por la vida, lo bueno que se ahorra el laxante para purgarse… una no puede combatir los hábitos de los clientes.
¿Lo habían adivinado? ¿Lo suponían? ¿Qué tan infalible es su olfato detectivesco?
Me despido hasta la próxima entrada…
Mysterygirl
El misterio corre por mis venas y esto es solo el comienzo.

Los casos de Mysterygirl

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Caso # 2 – El caso del frappé tóxico.

La bebida del caso anterior, el tereré, es un mate que se toma con yerba frío y usualmente con jugo. No sé si eso había quedado claro la otra vez, pero ese caso me recordó este otro. Las bebidas son el nexo conector de ambos relatos.

Starbucks es una chica que vive de café importado en café importado. En sus palabras “no puedo vivir sin cafeína y sin mi vento.” Ella es bookstagramer, aprovecha su pasada por el café para leer un rato y distenderse escribiendo en su IG. La verdad es que se gasta medio sueldo en café de cafetería cuando yo pienso que una cuchara de café soluble en una taza térmica, bastante diluido y con un chorro de leche espumada tendría el mismo efecto.

De hecho los otros días probé un sobre de café de vainilla de la firma que inicia con Nesssss y termina en café que para mi sorpresa sabe igual que uno de máquina por una fracción del precio y hasta tiene espumita. Yo creo que después de contarles este caso, Starbucks va a aceptar mi consejo de ama de casa, no por una cuestión de precios, sino por una cuestión de higiene.

Starbucks me llamó esa noche diciendo que se sentía muy descompuesta y creía que algo que había comido o tomado le había caído mal. MUY MAL. Yo no quiero ser escatológica pero estaba con un ataque de diarrea y vómitos muy violentos y dolorosos.

Ustedes dirán ¿Mysterygirl es doctora acaso? No. Definitivamente no lo soy, pero si alguien me pide que rastree lo que le ocasionó el ataque y me va a pagar, no lo pienso dos veces. Acepto el reto.

Lo primero que hice es hablar con Havanna. Havanna es la amiga de Star, le pregunto qué fue lo que ordenaron en el café de Las Heras al que asistieron. (Lo mismo hice con Star). Ambas ordenaron café frío helado, porque el día estaba cálido. Havanna me contó que se lo tomó en dos segundos porque venía de correr. Starbucks tardó un poco más. Ambas bebidas eran del mismo tamaño (mediano) pero Havannna no estaba descompuesta escupiendo sus tripas mientras que Starbucks sí.

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La muchacha no llegó a cenar nada porque ya estaba descompuesta cuando llegó a su hogar por lo que la bebida fue lo último que ingirió.

¿Qué demonios pasó con Starbucks y su café? ¿Alguna teoría que quieran compartir conmigo? ¿Acaso será uno de esos casos que no tendrán resolución? Todas esas dudas y mas el próximo miércoles por este mismo canal.

Se despide.

Mysterygirl

El misterio corre por mis venas y este es solo el comienzo.

 

Misterio a la orden.

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Miss Fisher’s murder mysteries.

¡Bienvenidos a una nueva entrada en mi precioso blog que sigue avanzando a pasitos de hormiga! Esta semana no les traigo un misterio, sino una serie misteriosa.

Las series son lo mas, pero esta serie en particular me encantó.

De origen australiano y con tres temporadas, Miss Fisher es una “Dama detective” que investiga asesinatos en colaboración o intromisión con la policía de Australia. Ya desearía yo que la policía me dejase colaborar con sus misterios, pero por ahora me conformaré con la Intromisión. Si los casos me encuentran no es mi problema.

Las temporadas de Miss Fisher son cortas de doce y trece episodios las dos primeras y de ocho la tercera, pero tienen un lujo en la producción y en la ambientación de los años veinte que simplemente es para morirse de amor. Tiene muchas influencias de Agatha Christie pero las novelas de Kerry Greenwood, (solo leí la primera) es moderna y hacen de Prhyne una súper mujer y eso me fascina. Ya saben que estoy por la causa de las super mujeres en todas partes del globo.

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Aventurera, alocada y muchas veces hasta vapuleada por una sociedad a la que le saca años luz de inteligencia, Phryne investiga en una hora los asesinatos que son el centro de cada episodio independiente.

Actualmente estoy comenzando la tercera temporada, pero no quería dejar de decirles: ¡Vean a Miss Fisher que realmente vale la pena! Los personajes son hermosos y cada uno a su manera se van ganando tu corazón.

Creo que no voy a tener suficiente de la serie cuando culmine pero se que me esperan alrededor de una veintena de novelas para leerla y disfrutarla.

Se despide.

Mysterygirl.

El misterio corre por mis venas y este es solo el comienzo.

Capítulo 2 . Blog post:

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Mystery girl

“El misterioso rendevouz de la profesora de historia”

 

Siguiendo los pasos de mi abuela me adelanté al lento brazo de la ley y revisé el bolso de la difunta. ¿Sabrá la ley del misterioso rendevouz  (“encuentro” para los que reprobaron francés) de la docente poco antes de morir? ¿Será el misterioso sujeto el culpable de su muerte?.

Mientras la versión oficial se ajusta a su discurso de una muerte natural. Todos sabemos mejor: Mastronardi tenía enemigos en todas partes. Su carácter era el principal culpable de que todos quisieran asesinarla y por eso la lista de sospechosos es interminable.

¿Acaso algún alumno resentido decidió terminar con la vida de la docente de Historia?

Pronto más novedades al respecto

Se despide:

Mystery Girl.

El misterio corre por mis venas y esto es solo el comienzo.

 

 

Capítulo 2 – Cass bloggea sobre el crimen de Mastronardi.

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Cassandra tomó su pulso nuevamente y nada. En el aula el descontrol era total. Emiliano le hablaba pero ella intentaba pensar que hacer en ese momento. ¿Rehabilitación cardio pulmonar? Demonios ya era tarde y yo ciertamente no se sentía capaz de hacerlo realmente, una cosa era intentarlo en un muñeco de latex y otra cosa en una emergencia real. La piel cercana a la frente y las sienes de la docente ya se estaba volviendo lívida de la falta de aire circulante.

Una pequeña hematoma en su cuello llamó su atención, para cualquiera parecería un “beso” pero sin duda o se trataba de un vampiro o quizás era algo más. La hematoma rosada tenía un punto violáceo como perforado en el centro. Cassandra se llamó a ella misma a recolectar toda la información necesaria antes de que llegara la policía. Un instinto primordial que la enviaba a ser testigo de lo que ella sentía en su fuero interno se trataba de un crimen. ¡Un crimen de verdad como en las películas! Tal vez era el adn de la familia que ardía en sus células y la instigaban a examinar la escena con cuidado. Después de todo se dijo, su segundo nombre era Norah.

El doctor llegó de inmediato. Entró en el curso lleno de adolescentes alborotados con la frente perlada de sudor. Era bajito y medio pelado, tendría unos cincuenta años, observó a la adolescente de cabellos rosas reclinada sobre el cuerpo de la docente y preguntó:

— ¿Hace cuánto que está así?

—Diez minutos, realmente no estoy segura pero entró al aula tambaleandose como si hubiera sido atacada por alguien.

El médico examinó el cuerpo y habló por su celular a lo que  la muchacha suponía era la policía.

—Hola es para reportar un óbito. Si estoy en la secundaria “La medalla milagrosa”. Envíen la morguera. Parece una embolia, pero es dudoso. Si ya sabe a lo que me refiero, envíen un oficial paciente porque será algo delicado.

La mente de cass hervía por la situación. Finalmente reticente se alejó del cuerpo de Mastronardi, no tenía nada en las manos, se percató que su usual bolso color marrón gastado no se hallaba por ninguna parte del aula. Deshizo lentamente los pasos tambaleantes de su profesora de historia y observo los recovecos entre los asientos y mesas en busca de alguna pista en el camino que hubiera sido pisoteada por sus compañeros pero  no encontró nada.

Sin ser notada, salió del aula y continuó por el pasillo, entonces lo vió: un lápiz de labios debajo de uno de los canteros que daban a la escalera. Lo tomó con cuidado con un pañuelo de papel y lo envolvió por si su empaque dorado tenía huellas. Se lo daría a un oficial cuando lo viera porque esto no era CSI precisamente. Entonces, en un rincón que daba a un descanso de la escalera notó el bolso de Mastronardi. ¿Alteraría evidencia si husmeaba un poco? La verdad es que Cass no tenía idea del protocolo policial pero esta escena del crimen, si algo tenía por demás, era gente de sobra que merodeaba por todas partes; por lo que su intrusión sería algo fácil de explicar y su coartada estaba al día: estaba en el aula cuando ocurrió, Emiliano atestiguaría eso.

Se acercó caminando sobre las puntas de sus pies cual bailarina, al bolso tirado en el suelo y lentamente comenzó a hurgar entre las pertenencias, claro que se sentía mal, pero la curiosidad era más fuerte que nada y entonces encontró un papel doblado en cuatro que procedió a abrir con cuidado.

Era una nota escrita por computadora con letra times new roman, no decía nada excepto:

“Tenemos que vernos. Ya sabes dónde. M” ¿”M” de Mónica quizás? ¿La profesora quería encontrarse con alguien? ¿Por qué no enviar un mensaje de texto como cualquier ser humano? Mónica era de costumbres antiguas pero quizás, solo quizás, no quería dejar rastros de su encuentro.

Entonces se puso a pensar en ella como víctima: era una mujer de carácter fuerte, muy fuerte. Claro que con su apariencia elegante y sus cabellos siempre ondeados teñidos de castaño oscuro engañaba al paso del tiempo. ¿Sería Mastronardi objeto de un romance apasionado? Se le revolvieron las tripas de pensar en ella de ese modo: con sus ojos azules un tanto saltones frios como un tempano, su nariz larga de ave de rapiña y su boca mezquina pintada de rojo. Si la detestaba, le había puesto un cinco en la última prueba sobre el Virreinato del Rio de La Plata y de hecho no podía pensar en nadie que no estuviera contento de verla morder el  polvo. No tenía conocimiento sobre que fama gozaba entre sus colegas pero si sabía que era una mujer difícil y fría con el alumnado. Claro que eso no era motivo suficiente como para verla muerta.

Continuó revisando el contenido del bolso y me encontró con lo que su abuela detective llamaría “una pista más”: Un recibo por el revelado de unas fotos. Si bien el laboratorio las imprimía en el momento, cuando se trataba de casos especiales como copias grandes o un número elevado de impresiones se tomaba su tiempo y se ve que algo de eso había ocurrido con este pedido, porque si no, no entendía el motivo de darle el recibo a Mónica Mastronardi. Se lo guardó en el bolsillo y volvió a dejar el bolso en el piso donde lo había encontrado originalmente.

Regresó al salón y enseguida Violeta Dierek la persiguió con sus nervios a flor de piel, actuando como una primadonna:

—Cass ¡Es un horror! ¿Viste como cayó muerta?

—Si lo vi de hecho, fui yo quien dio el parte de muerta si no lo recuerdas…

—No puedo creer que mantengas tanta calma con todo lo que sucede en esta aula.

— ¡Mirá no quiero hablar más contigo!—le gritó en el rostro — no sé si recuerdas que me traicionaste con la Madre Catalina acerca del manifiesto que ambas redactamos. Perra traidora… No. Perra no, porque eso sería un insulto para los pobres animales y no hay animal que valga la pena ser insultado con tu nombre.

—Ya te pedí disculpas de todas las formas. Tuve pánico y la Madre Catalina anda tras tu cabeza.

La muchacha de cabellos rosas hizo como que se miraba las uñas y no estaba escuchando lo que decía la castaña ex amiga suya que agitaba su nariz respingada y sus grandes ojos marrones como si estuviera a punto de llorar para convencerla de su honestidad.

— ¿Dijiste algo? ¿No? Bueno tengo que volver con Emiliano.

— ¡Cass!— exclamó a la distancia pero ella ya no estaba para escucharla. Volvió a su asiento al lado de Emiliano.

Emiliano Preston era su mejor amigo de lo que ella llamaba “toda esa escuela de infradotados, plagada de adolescentes alzados a diestra y siniestra”. Y no que él no estuviera alzado, pero era el menos alzado de todos o al menos lo manejaba con más calma. Tenía una confianza en él mismo lo que era una cualidad impecable en un amigo y siempre estaba para apoyarla en sus locuras sin objeciones.

Tenía el cabello rubio oscuro, pero ella sabía que con vergüenza había ido al salón de belleza a hacerse unos reflejos y bromaban con eso. (Al menos ella lo hacía) pero la verdad era que le habían quedado bien como si fueran naturales. El le contaba a todos que había sido el sol del verano y la playa pero Cass  no sabía quien se creería aquello.

Emiliano y Violeta supuso reflexionando, serían su versión posmoderna de George Y Bess pues ella ya se consideraba una especie de Nancy, sobre todo en la parte en la que hacían todo juntos, todo (recordaba tristemente con algo de furia) hasta que la bastarda de Violeta decidió venderla con la directora…. Por lo que ahora eran solo George Fayne y Nancy Drew solos contra el crimen de la profesora de historia.

Fue entonces cuando se le prendió la lamparita y se le ocurrió mejorar el blog contando su aventura con el crimen de Mastronardi. Saqué su celular, el que esa misma mañana su madre le había devuelto y empezó a redactar a la velocidad de la luz. Le tomó una foto al cuerpo, al médico examinador y finalmente publicó su primer post de investigación de Mystery Girl. Sabía que no era lo correcto, apresuraba las cosas y quizás no se trataba de un crimen después de todo, pero el público no lo sabía y eso haría las cosas mas interesantes: un sitio de misterios reales.

Lo llamó “El misterioso rendevouz de la profesora de historia” y contó con cierta libertad poética como la misteriosa reunión de Mastronardi terminó con la muerte de ella. Claro que  si se descubría que era ella la que filtraba información sobre la escuela y detalles sobre un crimen que quizás no lo era se vería en graves aprietos…quizás mas graves de los que la joven muchacha podría imaginar.

Emiliano le lanzó una mirada de perplejidad al ver que le sacaba una foto a la difunta.

—¿Se puede saber qué demonios haces?— le susurró al oído con tono desaprobador.

—Nada importante.

—No te creo, tú con la información eres un peligro. Dale decime prometo que no le cuento a nadie, sobre todo  a Violeta. — Dijo mirándola con ojos de cachorro degollado, frunciendo los labios hacia abajo.

—Bueno si lo vas a saber de todos modos… es que cree un blog para homenajear a mi abuela que era detective amateur, pero estoy escribiendo sobre el caso de la profe de historia.

—¿El caso de la profe de historia? ¿Qué hay para saber? A la vieja le dio un ataque nada más. — Dijo rotundamente Emiliano.

—Eso mi querida George es lo que tendremos que averiguar. —Le rebatió la respuesta apuntándole con mi dedo índice.

— ¿Cómo me llamaste?

—Nada, deja que yo me entiendo.

—¿Querida?  Tanto tiempo paso a tu lado que me convertí en una chica para ti…

—No seas tonto — dijo entre risas y golpeó su brazo con el puño, así se entendían ellos, a los golpes, cariñosos, por supuesto.

—En serio Cass no te metas en problemas con esto, si la madre superiora se entera es el fin — le dijo preocupado frunciendo su frente como cuando estaba alterado por algo.

Justo cuando le estaba advirtiendo por su bien, la madre superiora  con su rictus más rígido que nunca entró en el aula acompañada de la policía. Unos camilleros seguían detrás de ellos.

—¡Silencio! — gritó con su voz tan particular, áspera como la de una mujer fumadora de años y toda la clase al unísono se llamó a hacerle caso a la anciana monja. Bueno quizás no era tan anciana y estaba baqueteada pero para Cass era vieja y eso era suficiente.

—La policía quiere saber lo ocurrido por lo que quiero que alguno de ustedes que haya visto lo sucedido se lo narre al oficial…—Hizo un ademán en señal que no retenía el nombre del pobre oficial de turno.

—Arno, Suboficial Arno— dijo con voz tímida y sosteniendo un anotador, el oficial detrás de ella.

Era alto, delgado, no contaría con mas de unos veinticinco años, de contextura fibrosa, se podía apreciar algo del entrenamiento debajo del uniforme que le quedaba un poco grande y tenía la cabellera castaña oscura peinada hacia atrás. Sus ojos eran tan castaños como su cabellera, hundidos y un tanto juntos lo que le daba una misteriosa cualidad de profundos. Su nariz era larga pero fina sin llegar a ser aguileña y su boca era irregular, su labio superior casi no existía pero el de abajo era carnoso. Su mentón carecía de personalidad. Parecía un tipo bueno pero eso no era una cualidad muy  importante para un policía. Era como un hombre en quien podías confiar pero no para que te interrogue en una celda… en pocas palabras no intimidaba a nadie con el peso de la ley. En cambio el aula con todos los adolescentes siniestros de uniforme si parecían intimidarle un poco.

Violeta como siempre fue la primera en saltar para declarar lo visto. Cuando Cass oyó su voz nerviosa no pudo contener una sonrisa irónica que tenía a flor de piel. Emiliano se volteó a observarla junto con toda el aula. Ella en cambio, desde su lugar la ignoraba completamente y parece que eso llamó la atención de nuestro policía. Eso o que no dejaba de golpear su lápiz sobre la mesa el tiempo que duró el discurso trágico y el ruido de la madera contra la mesa le perturbaba.

—Señorita— le dijo tímidamente— ¿ocurre algo con la versión que está dando su amiga?

Todos voltearon a mirar a Cass y ella puso rostro de fastidio agudo al son de:

—Primero no es mi amiga. Segundo está teatralizando todo: la vie… la profesora Mónica Mastronardi no tuvo ni tiempo de pedir ayuda así que eso de “vimos su rostro cargado de pánico mientras se ahogaba” está mal. Ella no actuaba como si estuviera ahogándose de falta de aire. Simplemente se tambaleó un tramo y se desplomó ahí adonde está ahora.

—Señorita Worthintong espero no este mintiendo ni que esta sea otra de sus bromas…— La regañó la madre superiora.

—No de hecho la chica fue quien se dio cuenta de que la profesora estaba muerta.— Declaró el médico y se lo llevó a Arno a un rincón para conversar mientras la gente de la morguera procedía a levantar el cuerpo de Mónica y la Madre superiora ponía cara de asco y cierto resquemor. De ser asesinato, la madre superiora Catalina  sería su principal sospechosa porque era una vieja de temer y pese a la edad podía tirarte de las orejas y el pelo cual niño pequeño, con una fiereza incomparable.

—Las clases se suspenden hasta nuevo aviso, pueden retirarse— Dijo la Madre Catalina y toda la clase salió al tropel.

Emiliano le insistió tirándole de la manga del uniforme:

— ¡Vamos dale!

—Espera tengo algo que hacer antes.

Se le acercó al oficial por detrás y le dijo:

—¡Hola Suboficial Arno!— el saltó del susto, porque no le oyó llegar y casi tira el anotador, desde esa perspectiva tenía que confesar que era algo encantador si lo observabas con cuidado. Con su cara de nada y sus ojos de cachorro asustadizo bastante hundidos en sus cuencas, pero enormes como los de un animé, hacían que una se perdiera en ellos.

—Si ¿Señorita Worthintong?

Extendió su mano y le mostró lo que halló bajo el cantero del pasillo. El puso cara de “no debió tomar esto” e hizo una especie de mohín con su boca que le dió risa a la rosada chica pero le puso su mejor cara y le dijo:

—Usted se enoja porque agarré el lápiz de labios pero en el descanso está el bolso de Mónica tirado y ya le deben haber pasado cuarenta alumnos por encima.

La aparta y sale corriendo a “asegurar el perímetro”. Un poco tarde “oficial olvidadizo” pensó para si misma y vió que finalmente no se llevó el Lápiz de sus manos.

Regresó con el bolso en la mano y tomó con una bolsita plástica el lápiz labial.

—¿Está seguro que debía levantar el bolso?— le preguntó ella dudando y señalándolo mientras el lo apoya con cara de fastidio en una de las mesas.

—Si ya estaba contaminado y esto no es un crimen señorita Worthington. Todo aparenta una muerte natural.

—Es Cassandra… no Señorita Worthintong.

—Ahora si me disculpa… Cassandra, me tengo que retirar a hablar con la madre superiora mientras los oficiales trabajan retirando el cuerpo.

“¡Muerte natural ni de coña!” se dice para si misma Cassandra, convencida de que la Madre superiora  tiene más ánimos de ocultar todo que de investigar.

—Suboficial… Arno. Se olvida el bolso— señala ella mientras él se retira por el pasillo de sillas.

—El cabo se puede hacer cargo del mismo muchas gracias por la preocupación… Cassandra.

—De nada y puede llamarme Cass— le saluda mientras coloca su mochila en el hombro con los siguientes pasos a seguir definidos.

“Nuevo plan: Es hora de seguir la pista de las fotos.”

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Dossier #1

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¿Quién es Nancy Drew?

El día que descubrí el diario de mi abuela, junto con los restos de su vida en el ático de su casa, casa a la cual nos mudamos pues mis padres están atravesando un complicado y sucio divorcio. (Historia paralela de mi vida patética.) Fue como si una epifanía me iluminara. Descubrir ese diario me cambió mi vida pero ¿Qué significa Nancy Drew?

Edward Stratemeyer concibió el personaje en 1930, y todo porque conoció a Norah Dune en Tulsa. Una jovencita arriesgada que trabajaba de detective para su padre, Archibald Dune, que era notario local.

El resto es historia. Por supuesto no puedo probar nada más que lo que el testimonio de mi abuela, pero para mí eso es suficiente.

Nancy Drew es una detective amateur que vive la gran vida y como no estudia…(afortunada ella) puede pasearse por medio mundo junto a sus dos amigas Bess y George (Que son primas) y su novio Ned Nickerson resolviendo misterios que implican muchos cuartos secretos, pasadizos y toda la hostia. Lo que es más importante es que ha sido un personaje analizado como empoderado, al menos hasta que comenzaron a censurarla… ni la chica detective más osada pasaría por alto el escrutinio del patriarcado… Entonces comenzó a ser más dócil, remilgada y no lo queremos saber… pero básicamente una chica buena. Lo bueno es que su afán por el misterio y las intrigas continuó. La colección original se terminó y luego comenzaron adaptaciones más contemporáneas.

Nancy Drew continuó reinventándose con el paso del tiempo y aún hoy continua resolviendo crímenes en River Heights. Creo que básicamente porque las mujeres amamos las intrigas y las aventuras pero el patriarcado quiere mandarnos a la cocina, Nancy Drew es un personaje relevante. Lisa Simpson admira a Nancy Drew,  olvídense de Hilary Clinton… Si Lisa la admira, yo también lo hago y mas ahora.

Creo que debió haber sido difícil para mi abuela ver que un relato inspirado por ella tuviera una vida tan grandiosa y popular… series, películas, videojuegos y libros escritos por incontables autores fantasmas unidos bajo el nombre de pluma de Carolyn Keene. He ahí un gran misterio… tantos autores dieron vida a la chica detective mas famosa de Estados Unidos que es increíble que no haya resultado un poco esquizofrénica con  tantas visiones distintas.

A continuación coloco para todos ustedes el Link de Wikipedia para que lean más sobre ella.

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PD: Mi abuela era bella pero Emma Roberts si que es adorable. ¿Me preguntó que diría Norah Dune del increíble sentido para la moda de Nancy?

Los casos de Mysterygirl.

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Resolución del caso # 1: La rubia sexy y la botella de cerveza.

 

Esto quizás sea un shock monstruoso. Estoy segura que estuvieron toda la semana pensando ¿Qué sucedió realmente? ¿Se bebieron toda la evidencia?… Con Loki, esto podría ser una alternativa pero… vamos a la gran resolución. Redobles de tambores: OK no hay tanta emoción para ustedes pero yo me rompí la sesera para llegar a la triste conclusión del mismo. La rubia con la cerveza es una ilusión. ¿Cómo en Matrix? Si, exacto. Como en Matrix…todos voltean a verla, y cuando las cosas se tuercen todos piensan lo peor: la rubia y las chicas lo hicieron. ¿Por qué llevarse entonces un mate con un termo para tereré? Ah… lo notaron ¿No?

Llevarse perfumes… lo entiendo, pero ¿Un termo con un mate? La respuesta mis amigos espero los sorprenda.

El caso es que quizás, los amigos boludos de Loki, probablemente sean más interesantes de lo que aparentan, bueno, al menos luego de interrogarlos sobre las muchachas y sus aspectos…uno lo es.

La droga mis queridos amigos, estaba por supuesto en el termo con tereré. Y ¿de qué manera llegó allí? Porque el malvado Thor (si es mi historia, yo elijo el nombre del malvado) colocó las pastillas en el termo ANTES del club. La bebida solamente aceleró el efecto y ¿Adivinen quien trajo a las chicas casualmente? Si, Thor, el malvado avistó a una “morena” y la rubia ilusión avistó a Loki. Todas procuraron pasarle las cervezas a los muchachos para que la trampa pareciera ser que la rubia y sus delincuentes saqueaban a la familia de Loki pero todo el tiempo… el enemigo estaba en la casa con ellos.

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Thor, esperó a que todos se durmieran. Despidió a las muchachas, solamente luego de apagar las cámaras y tranquilamente con todo el tiempo del mundo saqueó la propiedad de los padres de su amigo del alma.

Thor se tomó las pastillas solamente después del robo y por eso cuando lo analizaron su nivel en sangre era más elevado que el de sus amigos. No recordaba detalles obvios de las muchachas que sus amigos si recordaban como por ejemplo, que había sido él quien avistó a la morena del grupo. Para mentir, hay que evitar exagerar y para planear no hay que ser tan obvio de llevarse algo sin valor en apariencias como el termo con el mate de tereré a menos que su importancia fuera…vital.

Por supuesto Thor no fue preso. Es Argentina, y Thor tiene 16 años pero sus cómplices… eso es otra historia.

Se despide de este caso resuelto, Mystery Girl.

PD: Loki volvió a confiar en las rubias sexys con cerveza, no sé si alegrarme por eso.

Los casos de Mysterygirl.

Caso # 1 – La rubia sexy y la botella de cerveza.

 

Verano, época de  idilios pasajeros e idiotas. Mi amigo, a quien llamaremos Loki, mas por lo loco que por lo parecido a Tom Hiddlestone, estaba en su casa de la playa. Cuando me refiero a la casa de la playa de él, me refiero realmente a la casa de sus padres que, están forrados en dinero. Pinamar es, sin irse al país vecino y la tierra de hadas de Punta del Este, el lugar que los padres de Loki tenían su enorme casa de dos plantas a tres cuadras del mar.

Loki, por supuesto invitó a tres amigos más, que a su vez trajeron compañía la que habían juntado de un boliche en la noche pinamarense. Si es cierto: no se le vende alcohol a menores pero ¿Quién mira realmente algo? Fue entonces cuando la vio: una rubia sexy curvilínea y la personificación de que el mundo es un parque de diversiones (expresión suya para referirse digo textualmente aunque suene misógino, a que “era más fácil que la tabla del uno”. Nunca dije que Loki fuera demasiado correcto, sino, no existiría este caso.)

De pronto la rubia, cabecilla de las otras tres chicas que los muchachos trajeron del club, comenzaron a repartir las cervezas tan rubias como su cabellera con californianas platinadas para resaltar los tonos veraniegos dorados de su piel. Las botellas eran de tapa giratoria, esa moda nueva que te priva de ese momento al que yo llamo: “¿Alguien tiene un destapador?”. Loki tomó la cerveza de la mano de esa beldad blonda y vació la mitad de su contenido de un sorbo largo.

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Cuatro horas después… La rubia había desaparecido con sus amigas y nadie recordaba nigún detalle particular de las muchachas excepto una vaga descripción de sus apariencias. Por supuesto: las cosas de la casa también habían desaparecido. No había televisor plano de setenta y cinco pulgadas en la pared. No había nada en la caja de seguridad. ¡Hasta el mate con la jarra térmica de tereré se habían llevado las muchachas! ¿Acaso la querían para unos mates fríos de jugo?

Loki avergonzado no tuvo más remedio que llamar a la policía y contar que cuando se descuidaron las muchachas los drogaron y le saquearon el ahora, no tan fabuloso hogar. La policía intentó reunir huellas pero las muchachas habían sido cuidadosas y solamente la botella de cerveza tenían huellas parciales producto de la humedad del frio de la bebida.

Pero este mis amigos no es el final de la historia, es solo el comienzo… la policía revisó las cervezas y las bebidas del lugar que las supuestas ninfas ladronas habían dado a los ilusos muchachos… no había rastros de ninguna droga en ellas. ¿Qué pasó entonces? La policía les dijo básicamente que se olviden del caso y es cierto que el seguro quizás se encargaría de cubrir todo menos el enfado de los padres de mi amigo pero… Loki no quería dejar pasar la afrenta de la rubia. Era obvio que los habían drogado, pero la policía los tomaron (Cuack, chiste simplista y tonto para aligerar la prosa) por unos adolescentes boludos. Yo también tenía esa opinión de Loki y sus amigos hasta que de pronto la verdad salió a la luz.

¿Cómo hizo la rubia para llevarse todo? ¿Qué ocurrió realmente? ¿Conjeturas? ¿Respuestas? Dejen sus comentarios y en una semana se enterarán si Loki volverá a confiar en una rubia con una cerveza.

Se despide….¡Hasta el miércoles próximo!

Mysterygirl.